¿Buscas trabajo? No olvides poner en tu currículum que eres creativo

29/05/2019

 

 

“Si te gusta la venta y eres creativo e imaginativo, queremos que formes parte de nuestro equipo”. “Valoramos un perfil creativo y con iniciativa”. “Queremos que la persona sea creativa e impulsora del cambio para embarcarse en nuestro proyecto”. Son frases que podríamos encontrar en cualquier oferta de empleo.

 

La creatividad es una de esas soft skills o habilidades blandas que las empresas han empezado a incluir bien arriba en sus listas de requisitos. Pero lejos de ser una capacidad innata, reservada solo para unos pocos, se trata de un proceso de pensamiento que se puede aprender a desarrollar.

 

Las ideas generan negocio. Y en un mundo competitivo, que avanza de forma vertiginosa a golpe de disrupción tecnológica, la creatividad es un ingrediente básico para producir esas ideas. El Foro Económico Mundial pronostica que en 2020 será la tercera habilidad más demandada por las empresas. Y LinkedIn, la red social del empleo, ya la ha colocado como la cualidad más deseada en el entorno laboral para este año. 

 

La creatividad se erige, por tanto, como una especie de vacuna ante esas previsiones que vaticinan decenas de miles de puestos de trabajo perdidos, engullidos por la automatización.

 

Pero el mundo de la creatividad está lleno de estereotipos, como que se trata de una habilidad innata que solo pueden y deben tener los artistas y publicistas o que es sinónimo de innovación. Y es que tendemos mucho a confundirlas. Aunque todos los cambios sean innovación, no todos los tipos de cambios son creativos.

 

Cualquiera puede ser creativo, aunque hay que aprender y entrenarse. Y como en todo, a algunos se les dará mejor eso de generar ideas que a otros. La clave para desarrollar la creatividad es entender que se trata de una forma de pensar diferente.

 

¿Por dónde empezar entonces a explorar el terreno creativo? Primero, entrena la mente y sienta las bases del proceso creativo. Una manera puede ser poniendo en práctica la técnica de las micropausas, la cual consiste en que, cuando te encomienden una tarea de trabajo, pensar durante 20 segundos en los diferentes puntos de vista desde los cuales podrías ver esa situación: “¿cómo puedo organizarme?”, “¿qué podría ser positivo para mí de hacerla?”, “¿qué impacto negativo puede tener sobre el resto de mis tareas?”.

 

Y segundo, piensa que es un método para grandes revoluciones, sí, pero también para las pequeñas cosas del día a día. Lo que más cuesta es el cambio individual.

 

Fente: https://elpais.com/ 

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