10 consejos para hablar bien en público

28/12/2016

 

1. Gestione bien sus emociones. 
Muéstrese siempre sereno, tranquilo, equilibrado. No llegue nunca a la ira o a perder los estribos. La inteligencia emocional ayuda al orador a gestionar bien las emociones y a ser capaz de transmitirlas.

 

2. Emplee la postura de ‘neutralidad’.

Es una posición en la que el orador está de pie, con su peso equilibrado en ambas caderas y los brazos colgando. Sus brazos y sus manos se mueven en cuanto comienza a hablar. Es la postura con la que podemos ver a los buenos oradores en el atril o a los políticos cuando posan para una foto. Da sensación de seguridad.

 

3. Gestione su mente. 
Todos los miedos e inseguridades que tenemos proceden de nuestros pensamientos; nosotros mismos los creamos. Herramientas como la Programación Neurolingüística nos ayudan a eliminar de nuestra mente los pensamientos negativos a través de creencias positivas: "Claro que puedo hablar en público", "Soy capaz"…

 

4. Utilice las tres claves de la oratoria.

Naturalidad (sea usted mismo), humildad (no se crea más que nadie ni sea prepotente) y hable desde el corazón (con ganas, con pasión, con ilusión).

 

5. Consiga que su público ‘vuele’ con usted. 
Para evitar los discursos aburridos o las presentaciones denominadas ‘muerte por PowerPoint’ es necesario emplear buenos inicios y finales. Como dijo Winston Churchill, "el mejor discurso es el que tiene un buen principio y un buen final, y en el que la distancia entre ambos sea la mínima posible". Una anécdota personal, un storytelling o una cita pueden constituir un buen inicio o un buen final.

 

6. Prepare bien la presentación. 
Si usa PowerPoint, Keynote, Prezi o cualquier otro tipo de presentación visual, tiene que tener en cuenta que ese elemento no es para usted, sino para su público. Lo que no se pueda leer no se debe poner, y es preciso que el público vea de un simple vistazo lo que quiere decir.

 

7. Juegue con la voz. 
No podemos cambiar la voz, pero sí el uso que hacemos de ella. Hay que saber interpretar el discurso adecuadamente. Jugar con los silencios y con las pausas es mágico para enganchar al público y conseguir seducirle.

 

8. Emplee un lenguaje no verbal adecuado. 
Vista según la imagen que quiera dar y según el público que tenga delante. Evite gestos inadecuados (tocarse la cara, los anillos o la corbata, usar el bolígrafo, tener las manos cerradas o los brazos y las piernas cruzados) y mueva las manos al ritmo de la voz. 

 

9. Adapte su lenguaje a su público. 
No es lo mismo hablar para niños que para adolescentes o ancianos, para médicos que para abogados o policías. Ojo con las palabras anglosajonas ante un público que a lo mejor no las conoce, o con los tecnicismos de cualquier profesión ante personas que no pertenecen a dicho campo.

 

10. Sea coherente en los tres tipos de lenguaje. 
El ser humano utiliza tres tipos de lenguaje: verbal (mensaje), paraverbal (voz) y no verbal (cuerpo). Para que un orador sea creíble, sus tres tipos de lenguaje deben ser coherentes e indicar lo mismo. Si un orador no es coherente, pierde credibilidad. Y, por supuesto, después de tener en cuenta todos los consejos anteriores, la base es practicar, practicar y practicar.

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