Cuatro situaciones en las que la procastinar puede hacerte más productivo

20/05/2016

 

Honestamente: ¿cuántas veces aplazas tareas o proyectos importantes hasta el último momento? Pocos nos aplicamos el cuento del “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, pero, en ciertas ocasiones, procastinar puede tener grandes beneficios. Según varios expertos, dejar las cosas para más tarde te da la oportunidad de reflexionar sobre ellas detenidamente, evaluar la situación desde diferentes perspectivas y encontrar soluciones creativas que pueden llegar a mejorar tu productividad en el trabajo. ¿No te lo crees? Estos cuatro ejemplos lo corroboran.

 

1. Cuando te enfrentas a un proyecto importante 


Lunes a primera hora. Acaban de asignarte un proyecto que debe estar terminado y enviado al cliente al final de la semana. Un no-procastionador metería la quinta marcha de inmediato y lo tendría todo listo en miércoles por la tarde. Sin embargo, esta forma de hacer las cosas elimina del mapa dos días muy valiosos en lo que a inspiración se refiere. Y es que, ya se sabe, la inspiración llega cuando uno menos se lo espera (aunque, cuando lo haga, debe encontrarte trabajando). 

2. Cuando estás preparando una presentación 


Si quieres que tu ponencia sea verdaderamente fresca, a veces la mejor solución es dejar la preparación para el último momento. Cuando alguien se prepara una presentación durante semanas termina perdiendo espontaneidad, con un resultado demasiado artificial. Posponerlo hasta la noche de antes te ayudará a conservar la naturalidad. 

2. Cuando te estás planteando contratar a un nuevo empleado 


Contratar a un nuevo empleado es una decisión que conlleva importantes efectos a largo plazo para la empresa, y precisamente por eso no puede ser solo una tarea más que tachar en tu lista de cosas que hacer. Posponer la decisión unos días (o incluso unas semanas) te permitirá sopesar los pros y contras del candidato y saber si encaja o no en la compañía. Volver a leer el currículum del candidato y las notas que tomaste durante la entrevista una semana después hará que veas la situación con mayor claridad. 

3. Cuando tienes que tomar una decisión económicamente relevante 


Ya sea adquirir otro coche o comprar una nueva televisión, las decisiones en las que interviene una cantidad importante de dinero es mejor tomarlas a fuego lento. Decidir apresuradamente puede llevarte a errores garrafales que podrían haberse evitado con un poco más de información, tiempo y reflexión. 

4. Cuando los emails se acumulan en tu bandeja de entrada 


Revisar tu bandeja de entrada continuamente para leer los correos recibidos puede mermar tu productividad, ya que te obliga a interrumpir lo que estás haciendo una y otra vez. Evidentemente no puedes ignorar tus emails para siempre, pero sí por ahora y hasta que termines las tareas importantes. Marca los contactos importantes cuyos mensajes deben ser contestados de inmediato y deja el resto de correos para el final del día: podrás leerlos tranquilamente uno a uno, dedicarles el tiempo que requieren y contestar sin prisas después de haber reflexionado. Además, un reciente estudio de la Universidad de British Columbia reveló que revisar la bandeja de entrada menos a menudo reduce el estrés y aumenta la productividad. 

 

Fuente: http://forbes.es/

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